jueves 21 de junio de 2007

Lecturas Filosóficas.



Crítica a los “filósofos” de la “metodología” de la ciencia.
Por Sophus Lie[1].

“To understand a science it is necessary to know its history.”
Auguste Comte (1798-1857).
Positive Philosophy.


Hace más de tres siglos, el joven matemático René Descartes observaba sarcásticamente de la filosofía de su época: “La filosofía nos enseña hablar con una apariencia de verdad sobre todas las cosas, y hace así que seamos admirados por los menos sabios”
[2] Sabemos ahora que Descartes inicio la Filosofía Moderna partiendo de principios sólidos, y puso en tela juicio todo aquello que se puede poner en duda, como confiar en la autoridad de algún filósofo para defender “posiciones filosóficas”.

Sabemos también, que ciertos aspectos de la Filosofía Cartesiana han sido refutados y superados. Pero de que Descartes inicio un giro total en el rumbo del pensamiento filosófico, no quedad duda. Para Descartes no había otra especie de conocimiento digno de recibir tal nombre que el conocimiento cierto. “Descartes substituirá las ideas confusas por ideas claras y distintas”
[3] .
Gran parte de la Filosofía Cartesiana ha sido influencia por la matemática, y no es la primera vez que ocurre esta influencia. En los tiempos de los filósofos griegos, la matemática estaba en estrecha relación con la filosofía, más aun, la matemática, entre otras ciencias, formaba parte del estudio de la filosofía ¿Qué ocurre en nuestros tiempos? Parece natural pensar que el rápido progreso de las ciencias básicas, y en consecuencia el desarrollo de la tecnología, ha dado origen ha una alta especialización en el conocimiento, y como resultado, el surgimiento de profesionales en áreas determinadas, formándose así un circulo de “privilegiados” y escasos conocedores de los “conocimientos de frontera”, resulta así común observar que los estudios avanzados del algún matemático en geometría diferencial “sea en parte o casi nada entendido” por un matemático que investiga en aspectos avanzados del análisis funcional, al menos que tal individuo este empapado en la teoría y haya decidido investigar en ¡todas las ramas de la matemática!(¿es posible?). Ocurre también algo similar entre el físico experimental y el físico teórico. También, muchas ciencias se han unido, y casi resulta imposible hablar de una sin conocer algo de la otra, o viceversa. Así Max Born, Premio Nóbel de Física 1954, observa: “Hoy en día toda la física teórica esta basado en métodos matemáticos…La relatividad general expresa las leyes físicas en lenguaje geométrico y al mismo tiempo hace geometría dentro de una parte de la física[4]” Pero la ciencia se las arregla, surgiendo así las investigaciones interdisciplinarias, que ha producido exitosos resultados. En contraste con los griegos, teníamos enciclopedias andantes, pero el contexto ahora es muy diferente. En toda esta erupción de conocimientos, han surgido “filósofos” que pretenden presentar “sistemas filosóficos” basándose en el éxito de la ciencia, y mas aun, intentan presentar “metodologías” de las ciencias. Pero también han surgido pensamientos filosóficos respetables de la metodología de la ciencia por parte de científicos que de “filósofos”. Los científicos que entraron a la labor del filósofo han tenido un éxito en el desarrollo de su pensamiento filosófico, que me atrevo afirmar, se debe en gran parte a su formación científica y otra parte, a la “responsabilidad” de dedicarse a las implicancias filosóficas de su actividad científica, que a veces es inevitable. ¿El científico esta “obligado” a ser un filósofo?, dependerá quizás de cómo concebimos un filósofo y un científico hoy en día ¿Es la actividad del científico dedicarse también a cuestiones filosóficas?, al menos no esta obligado, pero tiene “ventajas” ¿Quien conoce mas del trabajo científico, para estar respaldado de “tocar” los aspectos y implicancias filosóficos de esta? ¿Quién esta más acreditado de hablar de la metodología de las ciencias? ¡Debe poner ideas claras y distintas! No pretendo con estas interrogantes formar un perfil de acreditación o una licencia de cátedra, sino de “demarcar límites funcionales” y “establecer” argumentos a favor o en contra. Así observo: los “encargados” de “instruir”sobre la metodología de la ciencia en nuestras instituciones de estudios superiores, pretenden presentar una “lógica del descubrimiento” , una “regla de oro” que pretende poner en un esquema a todo proceso de investigación científica, todavía aun, pretenden hablar de investigación científica cuando nunca lo han hecho. Pretenden creer también la falacia de que todos los problemas científicos pueden ser puestos en esquemas “metodológicos exitosos” de una ciencia particular para aplicarlos a otras ciencias, y con esto, no hacen mas que ubicar al pensamiento libre y creativo en un esquema carcelario, y esto es inconcebible. Esa creencia, de paso uno, paso dos,…, paso enésimo, y ¡se hizo la luz!, todavía es venerada. El científico sabe que sus descubrimientos son un largo proceso de arduo pensamiento, hasta inesperados descubrimientos se presentan en dicho proceso, y no creerá tan fácilmente esas “metodologías”.

Observamos lo “fácil” que resulta hablar a un “encargado” de dar “instrucción” de la metodología de las ciencias a científicos en formación ¿Estará consciente de todos los detalles técnicos de una demostración matemática? ¿Estará consciente de cómo surgió el razonamiento o idea para una teoría matemática? ¿Estará consciente de los métodos matemáticos usados en la física, de la teoría y el experimento en física? ¿Estará consciente de la naturaleza (importancia) de un teorema de existencia? El proceso de la actividad científica muchas veces no tiene naturaleza secuencial, es más complejo, que resulta difícil ubicarlo dentro de un proceso determinado, con reglas y recomendaciones a seguir. Se puede observar un modo de proceder (a veces muy personal), que nace de cada científico, como emplear ciertas “herramientas” y “estilos de pensamiento”, hasta habilidades personales y destrezas excepcionales. Por ejemplo, Gauss denomino a la teoría de los números la “reina de las matemáticas”, “para él, esto era lo primero y la parte mas importante de la matemática…Mas allá de esto, existen razones metodológicas para empezar con la aritmética…[5]. "
Uno de los trabajos mas grandes de Gauss: Disquisiciones Arithmeticae, contribuyo con nuevos conceptos en matemática. Se dice que Dirichlet siempre tenía una copia de este trabajo, que estudiaba religiosamente. Gauss era capaz de aplicar conceptos abstractos para crear herramientas ideales y descubrir una rica variedad de nuevos conceptos. Quizás la frase de Gauss resuma su modo de trabajar: “Yo no necesito formulas, necesito ideas.” Esto es una característica bastante frecuente en la actividad científica, hay un matiz personal que aporta cada científico, pero partir de un esquema de antemano establecido, deja mucho que decir. El matemático quizás escuchara con prudencia lo “cómodo” que se ha transformado su actividad en boca de un “encargado” no-científico, y es natural que surja una critica a lo “afirmado”, además en su natural prudencia no se dejara llevar por un discurso esperanzador y “motivador”. Cuando le preguntaron a Michael Atiyah: ¿Cómo es que usted selecciona un problema de estudio?, respondió: “De hecho su pregunta ya supone una cierta respuesta, pero no es así como yo trabajo. Una persona puede de repente decir ‘quiero resolver este problema ’y después ella misma se interroga: ‘¿Cómo resolver este problema?’ Eso no funciona conmigo. Navego en aguas matemáticas, reflexionando sobre cosas, curioseando, conversando con unos y otros, meditando ideas, y así las cosas surgen y yo los persigo. A veces veo algo que tiene conexiones con otras cosas que ya conozco, y entonces junto las ideas y los resultados van apareciendo. Nunca prácticamente comencé un trabajo sabiendo antes lo que quería encontrar o conociendo para donde ella me ira a conducir…Nunca comencé con un fin predeterminado, que no fuese la comprensión de la matemática”[6]
También, algo impresionante ocurre en las ciencias, que a menudo, al surgir nuevos campos surgen también nuevas metodologías, mas aun, es parte intrínseca de su nacimiento, como el Método Axiomático que se origino con los “Elementos” de Euclides, que cobro vital fuerza en el siglo XIX en el desarrollo de las matemáticas y que grandes discusiones filosóficas origino. No queda duda que este método ha contribuido ha desarrollar la matemática desde entonces y lo sigue produciendo aun, así pues: “La contribución mas importante de los griegos a la matemática fue el método deductivo[7]”. Indudablemente hay mucho que aprender de la historia de la ciencia y del pensamiento en general. Nos puede aportar puntos de vista poco analizados y no cometer los mismos errores del pasado. También, podemos formar una colección de argumentos que respalden nuestras opiniones. Lo que queda en tela de juicio es: ¿Quien debe impartir una instrucción de la metodología de las ciencias? o ¿Debe ser una complementación proporcionada por un científico en base a su experiencia? o ¿La misma ciencia proporciona una metodología intrínseca al tratar su estudio y comprensión? Hay muchos aspectos en juego que necesitan ser puestos bajo una observación crítica, que generarían más de una discusión y que pueden originar muchas interrogantes. Sin embargo, en estos tiempos un “filósofo o encargado” no esta preparado para hacer esto, al menos esa es mi impresión. ¿Qué opina usted?

[1] Para críticas, sugerencias, bromas, chistes, comentarios, escriba a: renssso@hotmail.com.
[2] Frederick Copleston. “Historia de la Filosofía”. Tomo IV-De Descartes a Leibniz. p. 67. Cáp. II.
[3] Idem. p. 70. Cáp. II.
[4] Max Born. “Experiment and Theory in Physics” 1956. Dover Publications, Inc. p.14, 18.
[5] W.K. Buhler. “Gauss: A Biographical Study” Springer-Verlag- New York 1981. p.20. Ch. II

[6] Matemática Universitaria. Dezembro de 1985. Numero 2. Sociedade Brasileira de Matemática.
[7] Puede encontrar más sobre el tema en: John Stillwell. “Mathematics and its History”. Springer-Verlag. New York. 1999.

Lecturas matemáticas. Alberto Calderón.


Crónica de una carta: Reuniones Matemáticas del Profesor Ortiz con Don Alberto Calderón. [1]

La historia comienza con el libro “Finite Dimensional Vector Spaces by Paul R. Halmos”. De una manera casi accidental, y con una pequeña dosis de buena suerte, encontré un pequeño tesoro que viene a enriquecer mis modestas investigaciones sobre la vida de los grandes matemáticos; particularmente de Don Alberto Calderón. Solicite el libro de Halmos a la Biblioteca de Ciencias Físicas y Matemáticas, para guiarme en un curso de Álgebra, del cual no había asistido algunas clases. Fue una agradable sorpresa saber que el libro fue donado a la Biblioteca por el profesor Alejandro Ortiz, como otros libros más donados por él y otros maestros, que hoy descansan en paz (¡Vicente Vega Loyola!). Pero la sorpresa más grande fue encontrar una carta dentro del libro, donde el profesor Ortiz describe algunas experiencias con Calderón y otros problemas “domésticos” y personales de su vida. La carta esta fechada el 27 de abril 1978, en Buenos Aires, Argentina, o como él lo escribió “Bs As 27/Abril/78”.Esta carta me ha acercado, si quiera en parte, a saber de la vida de Calderón, de su personalidad, y de la vida del profesor Ortiz; así que constituye un valioso documento dentro de la historia de la Matemática.
Don Alejandro Ortiz, cuenta sus experiencias con Calderón a su “Marita mía
[2]”, durante unos estudios realizados en Argentina, donde tenia por maestro al gran Matemático Alberto Calderón. Debo admitir que su redacción clara y sencilla, con su habilidad para describir situaciones, me ha facilitado escribir esta historia. El profesor Ortiz tuvo varias reuniones matemáticas personales con Calderón, así que nos imaginaremos a Calderón como un asesor de tesis y al profesor Ortiz como el que acudía a estas reuniones para discutir sus resultados matemáticos con Calderón. Así describe en su carta:
“Hoy tuve mi tercera reunión con Calderón, en el fondo es la primera en que conversamos con mas detalle, la primera parte de lo que he hecho. No esta mal lo trabajado por mi pero a fin de dar un mensaje o contribución más significativa, me ha sugerido que trate el tema con mas modificaciones que hay que verlo como sería y luego probar cosas al estilo de lo presentado”.
Años después, el profesor Alejandro Ortiz escribió también sobre sus experiencias con Calderón, y lo que hay que rescatar y es digno de admirar, es la honestidad de Calderón, algo que falta en nuestro país y particularmente; en “nuestros maestros”. Así describe el profesor Ortiz en uno de sus artículos:
“…Su honestidad también es reconocida; recuerdo que en una oportunidad un profesor de la Universidad de Chicago le hizo una consulta, la respuesta fue no sé
[3]”.
En su carta también podemos notar observaciones similares de Calderón, como por ejemplo:
“…, en la primera reunión Calde
[4] me dijo que, una cosa que le pregunté, era falso, pero yo tenia la prueba, y me tuvo confuso; ayer me dijo que era cierto y se disculpo, es decente.”
Nos imaginamos pues la personalidad del Maestro Alberto Calderón, aquella honestidad dentro de su grandeza como matemático, complementa maravillosamente su genio. A pesar de sus grandes avances matemáticos que realizo, reconocía su ignorancia y más aún, sus errores. Esto es digno de admirar, y sobretodo de imitar.
En las reuniones del profesor Ortiz con Calderón, también había tiempo para conversar de temas “extra-matemáticos”. Así describe el profesor Ortiz en su carta:
“ Después de la sesión de matemáticas, conversamos sobre Trujillo, le conté como es allá, las cosas, sus complejidades, los líos y las cosas que hago y lidio; parece que le gusto este aspecto, después se fue a conversar con Ganzalez Domínguez
[5], el viejito va todas las tardes y estudia aún, lo hace con una profesora y todas las tardes les escucho estudiar, el es bien campechano, habla fuerte, a mi me palmea fuerte ( lo hace con todos); a Calderón le dice Calderita, se tratan de Ud., el viejito le hace preguntas a Calde ( al igual que yo)”.
Podemos imaginarnos el ambiente de estudio (¡La Escuela del Análisis Duro!) en que se encontraba el Prof. Alejandro Ortiz junto al gran matemático Don Alberto Calderón, quien en 1958 publico uno de sus más importantes resultados en matemáticas: Unicidad en el Problema de Cauchy para Ecuaciones Diferenciales Parciales ¡Un Problema Fundamental en Matemáticas !
También la añoranza a Trujillo se puede notar en esta carta, como el lado humano y las preocupaciones de todo padre y esposo. Quizás en esta parte, la frase: “El hombre no es puro intelecto ni tampoco es puro placer” seria un buen subtítulo.
“Quisiera recomendarte que tengas cuidado para estacionar el carro en el centro, cuando vas al colegio, por lo que roban las cosas; así mismo de ves en cuando ve el terreno con respecto al cerco, ojalá no lo habrán de nuevo. Cuando les sea posible en los domingos salgan a pasear; sabes ahora me provoca ir por Shirán, Simbal, correr con los chicos, jugar al sol; ir al cine contigo, comer un pollo, es decir, hacer la vida normal; no es que me queje de lo que hago ( pues esto lo he buscado yo mismo)…esto es pasajero y al final triunfaremos…, anoche leí algo para ver lo propuesto por Calde, luego sentí la falta de afecto de los chicos y sobre todo de ti, estoy seguro que podría pensar mejor si te tuviera juntos, pero seamos fuertes, el aspecto psicológico es fundamental en este lió; recibe todo mi cariño, será hasta pronto, abrazos a todos, Alejandro.” Happy Ending!
Un final feliz para la crónica de una carta, y un compromiso a construir otras historias, teniendo en cuenta los valores, ¡tan carentes en nuestro país!(y en el mundo también) Espero no haber incomodado al Prof. Alejandro Ortiz en haber entrado indirectamente en narrar un poco de su vida. En esta historia hay un gran mensaje para todos los futuros matemáticos del Perú: la constancia, la lucha ante las adversidades, el amor y sobre todo el lado humano de un matemático. Este artículo fue escrito después de haber escuchado una conferencia del profesor Ortiz ( me sentí motivado): “Una visión de la matemática en el Perú.”

Trujillo, 10 de Marzo del 2004.

A. Rensso Chung G.
[1] Para comentarios, chistes, fotos, o bromas, escriba a: renssso@hotmail.com.
[2] Su señora esposa.
[3] Del anterior artículo que escribí: “Lecturas Matemáticas”/Alberto Calderón/UNT/Math. Año I. Noviembre 2003, Adler Rensso Chung Gonzalez.

[4] Refiriéndose a Alberto Calderón.
[5] Calderón empezó a investigar en matemáticas bajo la supervisión de Alberto González Domínguez.

Autopsia a un "político"

Otra cosa es hablar de política en sí y otra de “política”; como también de ser un político y un “político”. Nunca, como estos tiempos, la palabra “política” ha sufrido una terrible metamorfosis: ya no es lo qué es. ¿Qué es? No hablaré, en esta ocasión, de tal asunto.

Hace mucho tiempo que tengo, en mi morgue personal, los cadáveres de los “políticos” que, serán puestos bajo la observación de mi bisturí. No me refiero a uno en especial; sino a todos aquellos “seres mutantes” que encajan en lo que describiré, pues tengo el deber de mostrar, a la luz de la verdad, su oscuro, voluble y convenido perfil.

Muchas historias “políticas” se han tejido en nuestro país, especialmente el la última década, historias nefastas y reales. En ese contexto, la palabra “política” ha sido sinónimo de una actividad mal vista y asociada, inevitablemente, a otras palabras como: corrupción, robo, mentira, dictadura, etc. Así, en efecto, se ha producido una total indiferencia de la población, y en especial de los jóvenes, por el destino político de nuestro país. Sin embargo, eso no hace más que seguir alimentando la concesión del poder a estos “seres”.

Los “políticos” en estos tiempos han adoptado muchas formas de manipular a la población. Pueden hacer cualquier cosa, como vestirse de “cholitos” o “aymaras”, aceptar una nueva religión y arrodillarse frente al “Señor de los milagros”, tomarse fotos con los pobres, dar la imagen de una familia unida y feliz, subir cerros para visitar los asentamientos humanos, bailar en un escenario wayno o regeton, defender intereses que antes no lo hacían. Es, entonces, cuando los pobres son útiles, útiles como votos que suman. También pueden adoptar posturas diferentes y radicales de la noche a la mañana, cambiando su discurso según las conveniencias que, increíblemente, puede ser un misterio o una verdad conocida por todos. Usan la estadística no como instrumento para conocer la realidad social y económica de la población, sino para orientar su campaña y ver los puntos que deben reforzar y, así, dar un nuevo matiz a su discurso. Están rodeados de sobones, ayayeros, oportunitas y cabezas planas Estoy convencido, después de todos estos años, que cualquier imbécil puede ser un “político” en nuestro país; como una muestra, miren nada más el congreso y los municipios.

No sería fácil para los “políticos” hacer sus campañas “políticas”, si todo el pueblo fuera, verdaderamente, educado. Así ellos, los “seres mutantes”, no podrían convencer al pueblo en sus giras por el interior del país y tendrían más cuidado en hablar. No acudirían a la lengua de la demagogia y del populismo. Ellos, los “políticos”, desaparecerían, serian cadáveres. De este modo es vital dar prioridad a la educación en nuestro país.

Reflexiones. Trujillo, 2001.


Dictionnaire des idées reçues


En esta ocasión, he tomado nota de mi lectura. El libro de Gustave Flaubert fue toda una sorpresa para mí. El humor y la ironía, digamos fina, me ha mostrado un faceta que poco conocía de este escritor. Debo advertir, en honor a la verdad, que mi resumen y selección fue por una cuestión de gusto personal. Al devoto y compulsivo lector sólo le recomiendo conseguir el libro para leerlo completamente. Stop.



Gustave Flaubert (1821-1880)

“Vox populi, vox Dei.”
Sabiduría de las Naciones.

“Parece cierto que toda idea pública,
toda convención recibida,
es una tontería, porque la hace suya
en número elevadísimo de personas.”
Chamfort, Máximas.


Abogados. Demasiados abogados en la Cámara de Diputados. Tiene el juicio torcido. Decir de un abogado que habla mal: “Sí, pero sabe mucho Derecho.”
Academia Francesa. Denigrarla, pero tratar de ingresar a ella si se puede.
Actrices. La perdición de los hijos de buena familia. Son de una lubricidad pavorosa, se dedican a las orgías, derrochan millones, terminan en el hospital. ¡Perdón! ¡Hay algunas que son buenas madres de familia!
Alcalde del pueblo. Siempre ridículo. Se considera insultado cuando se lo llama “empleado municipal”.
Cangrejo. Camina hacia atrás. A los reaccionarios siempre hay que llamarlos “cangrejos”.
Catolicismo. Tuvo una influencia muy favorable sobre las artes.
Clásicos (los). Se supone que uno les conoce.
Concupiscencia. Palabra del sacerdote para expresar los deseo carnales.
Conservador. Político de vientre abultado. “-¡Conservador tonto!-Sí. Señor, los tontos sirven para cubrir las apariencias.”
Crítico. Siempre eminente. Se supone que lo conoce todo, lo sabe todo, lo ha leído y visto todo. Cuando os disgusta, llamarlo Aristarco o eunuco.
Curas. Habría que castrarlos. Se acuestan con sus criadas y tienen hijos a los que llaman sobrinos. Da igual, también hay curas buenos.
Defraudar. Defraudar al fisco no es engañar; constituye una muestra de ingenio y de independencia política.
Derecho (el). No se sabe qué es.
Diploma. Señal de sabiduría. No prueba nada.
Erudición. Menospreciarla, como signo de una mentalidad estrecha.
Feudalismo. No se debe tener ninguna idea precisa acerca de él, pero protestar en sus contra.
Filosofía. Burlarse siempre de ella.
Fusilamiento. Única manera de hacer callar a los parisinos.
Geometría. “Nadie entre aquí si no es geómetra”.
Gramática. Enseñarla a los niños desde su más temprana edad, como si fuera algo claro y fácil.
Gramáticos. Todos pedantes.
Hipótesis. A menudo peligrosa, siempre arriesgada.
Huevo. Punto de partida para una disertación filosófica sobre el origen de los seres.
Ideólogos. Todos los periodistas los son.
Imbéciles. Quienes no piensan como uno.
Imprenta. Descubrimiento maravilloso. Ha causado mayores males que bienes.
Literatura. Ocupación de los ociosos.
Magistratura. Buena carrera para casarse. Todos los magistrados son pederastas.
Magnetismo. Bonito tema de conversación que sirve para “conquistar mujeres”.
Maldición. Siempre pronunciada por un padre.
Matemáticas. Secan el corazón.
Método. No sirve para nada.
Neologismo. La ruina de la lengua francesa.
Notarios. En la actualidad no hay que fiarse de ellos.
París. La gran prostituta. Paraíso de las mujeres, infierno de los caballos.
Pastores. Todos hechiceros. Tienen la especialidad de platicar con la Virgen Maria.
Pederastia. Enfermedad que sufren los hombres a cierta edad.
Pensar. Penoso; las cosas que nos obligan a pensar por lo general son desesperadas.
Sabios. Burlarse de ellos. Para ser sabio, sólo se requiere memoria y trabajo.
Sacerdocio. El arte, la medicina, etc., son sacerdocios.
Semental. Siempre vigoroso. Una mujer debe ignorar la diferencia que existe entre un semental y un caballo.
Soplones. Todos son de la policía.
Suspiro. Debe exhalarse cuando uno se encuentra cerca de una mujer.
Testigo. Siempre hay que negarse a prestar declaración como testigo judicial; nunca se sabe a qué extremos puede conducirnos.

Nota. Traducido por Alberto Ciria.
Diccionario de los lugares comunes.

miércoles 20 de junio de 2007

In artículos mortis V

¿Qué puede producir el amorío homosexual de la razón con la razón?
Stop.
Oh hermano mío. Soy un loco. Sí, soy un loco que ama su individualidad y bailo todos los días con mi amigo Zorba, el loco. Stop. Tú, normal, aunque te separes del batallón de los uniformados, todavía sigues siendo uno de ellos: cadáveres andantes que marchan por el mismo lugar y de la misma manera.
¡Locos de todo el mundo, uníos!
Qué locura es mi locura.
Esta locura mía que ha llegado sin contratiempos y que la amo con locura.
Stop.
Ahora hablaré de la razón. Sólo es un delirio escrito.
Sólo la razón ha despreciado a su hermana, el corazón, que también fue su padre y madre a la vez. La razón se ha valido de la duda y del sueño, como los parroquianos se valen de una prostituta, deseándola en ese momento de éxtasis y locura, luego la olvidan y la desprecian hasta que la necesitan. No obstante, la razón ha escondido sus sentimientos y sufre del complejo de Edipo. La razón todavía ama la locura, la desea en sus sueños húmidos y en su estado primitivo.
La razón llora encerrada en la oscuridad de su podrido cuarto y por las mañanas finge una cara sonriente. No quiere admitir su amor. La razón no quiere reconocer sus orígenes. Se ha alienado y levanta orgullosa su perfilada nariz. La razón, hermano míos, ha olvidado el corazón, pero el corazón no ha olvidado a la razón, de hecho, el corazón está por encima de la razón. Cómo poder olvidarlo, si se encuentra implícita en la misma palabra. Acaso no te has dado cuenta simple normal: “co-razón”, ¿no has notado la razón en el corazón?, pero si sólo era una cuestión de “co”.
En el corazón, hermanos míos, no hay pobreza. Sólo ocurre que los normales lo han empobrecido con su estupida seriedad. Quizás, hermano mío, que vives bajo la mirada del gran hermano, hasta este momento que has leído esta catarsis y delirio de locura, sólo pueda decirte locuras, pero debo ser sincero contigo: “los locos sólo se entiende entre locos”, espero que rompas esas cadenas de la “normalidad” y te unas a la fiesta de los locos esta noche. Por ahora, sólo puedo darte un paliativo, mejor sería llamarle un perfecto y denigrante placebo: una lectura o “loctura”.

Stop.

No espero, hermano mío, que me tomes en serio.

¿Hermano mío, me has tolerado hoy o empezarás una nueva cruzada?

In artículos mortis IV

Defiendes la igualdad del uniforme y la misma historia del que no se debe dudar porque, pobre de ti: te iras al infierno. Cometes el crimen de meter a los niños en tu podrida religión. Oh hermano mío. La religión sólo ha abierto la caja de Pandora y te ha prometido “un mundo feliz”, claro, siempre que te calles y no hagas preguntas. Eso que llaman constitución dice que eres libre de elegir tu credo, pero, oh hermanos míos, todos saben que en la escuela y en colegio te lo han impuesto sublimemente bajo el título de “educación religiosa”. Sólo te quieren convertir en una “naranja mecánica”. Oh hermanos míos.
Te vas a misa. No entiendes lo que dicen ahí. Suena hueco y vacío todo lo que hablan. No importa. Te da sueño y te aburres escuchando. Repites y cantas como un loro. Prohibido pensar. El sacerdote te ha dicho que ya no sirves para nada, eres un pecador y estás jodido. Te ha pedido el diezmo. Ya cumpliste y otros no. Te sientes bien porque tú sí aportas. Te han hablado del amor. Prohibido decir la palabra sexo, eso es cosa de energúmenos. El pobre diablo tiene la culpa de todo ahora. Tienes que ir a confesarte con aquel hombre que llaman “padre”, ya que él, dizque, hablará de tus problemas con dios. Debes confesarte contigo mismo imbécil. La verdad, hermano mío, prefiero ser un loco pues en este mundo ya abundan demasiados normales.
No tengo nada contra los normales, mi antípoda. Sólo puedo decir que son aburridos, rutinarios y lascivos. Nada puedo aprender de ellos, pues, lo que quiero no es aprender sino desaprender. Salir del mundo cuadriculado y homogéneo. Dar un puntapié al trasero arrogante de la razón y sacar la lengua a los asesinos de la individualidad. Acaso, señores normales, han olvidado que la razón salía por las noches en busca de su amante “razonada” y le fue infiel a la locura. O, peor aún, lo ha desconocido tantas veces como canta el gallo todas las mañanas.

In artículos mortis III

Stop.
Qué mundo este donde unos mueren por comer tanto y otros por no comer nada.
Stop.
Vives en una carnaval donde todos llevan mascaras y presumen conocer la felicidad mientras dure la fiesta.
Hay biografías o "necrografías" que se puede resumir así: levantarse, cagar, comer, ir al trabajo, comer, cagar, ir al trabajo, comer, dormir y así sucesivamente. El título del libro es: “Nacercrecercasarsetrabajarjubilarsemorir”.